Bahréin, Yemen, Siria y Libia no ceden a protestas
16-6-2011
Graves amenazas se ciernen sobre el futuro de la llamada «primavera árabe» seis meses después del comienzo de unas revueltas que barrieron a los presidentes tunecino y egipcio y provocaron crisis en Libia, Siria, Yemen y Bahréin.
La seguidilla de protestas y revueltas, que azuzaron las esperanzas democráticas en esta región del mundo, se convirtieron en un cortejo de conflictos, crisis y graves problemas económicos.
«La situación es más difícil», estima Rabab al Mahdi, profesora de ciencias políticas de la Universidad Americana de El Cairo (AUC).
«La idea de que se podía salir a las calles para derrocar un régimen, como en Túnez y Egipto, se pone en duda con Libia, Siria, Yemen y Bahréin», estima.
Para Antoine Basbous, del Observatorio de los Países Árabes (OPA) en París, la diversidad prevalece. A pesar de los lemas a menudo idénticos y las esperanzas compartidas, «no hay movimientos iguales», señala.
Yemen, cuyo presidente Alí Abdalá Saleh está hospitalizado en Riad luego de resultar herido en un ataque, corre el riesgo de sumergirse en una situación similar a la de Somalia, donde reina el caos y el Estado se desintegra, agrega Basbous.
En Libia Muamar Gadafi, que se aferra al poder pese a una insurrección interna y a los bombardeos de la OTAN, «parece maduro como para caer, falta saber cuándo». En Siria, el régimen puso en marcha una represión masiva, «está decidido a defenderse y aún tiene recursos».
A pesar de estas incertidumbres, lo cierto es que la primavera árabe colocó la democratización entre los asuntos claves de una región que parecía condenada a seguir siendo un santuario de regímenes autocráticos. AFP
Futuro de primavera árabe es incierto
16/Jun/2011
El País